Traducción de Poemas
CON LA MESA DISPUESTA
y un solo trago, la muerte.
Con la mesa dispuesta, con los sitios precisos
ya que no te esperábamos, me llegas de repente
sin que puedas por eso hallarme desaviada:
donde comemos seis, bien pueden comer siete,
y el pan compartiremos y la sal de las horas
sobre nuestras cabezas.
Porque tengo hecho el ánimo y no ha de notar nadie
ningún cambio en mi rostro. Las risas de los niños
seguirán sobre el blanco mantel de los bordados
aunque sienta en acecho, mientras sirvo, tus ojos.
Tragar ya me es difícil. La garganta está helada.
Marcharé sin protesta allí donde me lleves.
De Marta & María
QUÉ HACER SI DE REPENTE...
Qué hacer si de repente descubres que te habita,
abarcándote toda alguien que te es extraño,
y confunde tu lengua con un verbo distinto.
De un lado para otro, en el día te busca,
arrastrando una lámpara y en la noche se siente
con los ojos cegados por un sol de injusticia.
No otra cosa podrías que echarte en el tumulto,
gritar bajo las olas, sacudir con bambúes
la raíz de tu cuerpo, desear la mandrágora,
proclamar el secano el resto de tu vida,
y dormir para siempre en la isla de Wight.
De Marta & María
EL DURO PAN
El insomnio beberme hasta la última gota.
Huir campo a traviesa, de par en par los brazos.
Conocer de qué angustia me llegan mis poemas.
Desgajarme el vestido con dolor y sin lágrimas.
Morder el duro pan del egoísmo ajeno.
Ahogarme en el tumulto que por dentro me invade.
Salirme del teatro que a diario me ofrecen.
Prenderme el desamor con un collar de escarcha.
Clavar en mi acerico oxidadas agujas.
Hacer trizas las horas que en las sienes me pesan.
Hundirme poco a poco con este peso impuesto.
Aguardar el momento en que la hiel reviente.
De Marta & María
LA GALLINA CIEGA
Dejada en este mundo, tanteo sus contornos
sin pañuelo que ciegue mi vista, tal el juego
que aprendí cuando niña. Torpe, palpo palabras
y reconstruyo gestos en busca de un estímulo
que me mantenga viva,
desde que sale el sol hasta puesto en su ocaso.
Pido luz sin saber que no me es necesaria,
pues sus rayos no llegan donde la sombra habita.
Pido pan y me encuentro piedras para mi boca.
De una esquina a la otra de este cuerpo me invade
la amargura con tibia viscosidad creciente.
Si un valle me encontrara, alzara allí mi tienda.
De Marta & María
ESTE JUEGO
Dame un lazo de seda que estreche mi contorno
y ciña mi cintura con la vecina espalda
que viene recogiéndome desde hace tantos años.
Mi costumbre de vida poco puede decirme
de cuanto para bien o para mal se acerca
a mi cuerpo y lo roza o llega a ser yo misma.
Te propongo este juego: yo te doy una cosa
a ti: la que tú quieras.Y tú dame la cámara
lenta en que pueda verme con mis cosas en torno.
Detengamos la sombra del sol en sus relojes,
las aguas en sus ríos. Y, por sólo este día,
que contenga su vuelo la gentil oropéndola.
De El mundo de M.V.
CAFFÈ FLORIAN
Héroes extraños somos, hendiendo lo infinito.
La proporción humana se despliega en los mástiles
con banderas de Chipre, de Morea y Candía,
mientras que la belleza, odalisca cambiante,
sobre el tierno peluche que mullen los divanes
la dimensión del tiempo nos muestra en los espejos.
De El coleccionista
RAIN
National Gallery. London.
En Trafalgar Square,
hacia las cinco he visto
llegar entre la lluvia
una locomotora.
Hay ráfagas que cruzan
el amarillo cadmio y los sienas tostados.
Turner ha vuelto a casa.
De El coleccionista
LIFEBOAT
Victoria and Albert, London.
Hay siempre una galerna
en el rincón del lienzo por donde el mar se rompe,
que nos fuerza a adentrarnos
en busca de la vida,
aunque después las olas
devuelvan nuestros restos contra el embarcadero.
De El coleccionista
PAOLINA BORGHESE
Canova
Hiende en la noche tu perfil egregio
ahora que el ciervo brama en el jardín tan próximo,
y salva el cerco de laurel que abraza
tu mármol desnudado: no hay un río
que anegue tu cintura, un agua cálida.
Salta del lecho, caiga tu diadema,
huye al prado: Gesualdo di Venosa
suena en su clavicémbalo.
Tiene la perfección vocación de desorden.
De Paulina o el libro de las aguas
LA RIADA
En la casa del sol se alojó la tormenta
y sus puertas abriéronse
a una racha de viento que me llevó descalza
-y niña- hasta el balcón en el que, suspendidos,
dejé colgar los pies.
Abajo estaba el cauce de la rambla, cubierta
su arena ahora por el agua sucia y unos cuerpos, y el frío
llegaba a mi balcón, y en la corriente
arrastrado, extenuado, un caballo me miró antes de hundirse
con la imagen de mi madre, niña, en sus pupilas rotas.
De La pared contigua
WITH THE TABLE READY
in one swallow, death.
With the table ready, the places set:
we were not expecting you, but your arrival dit not catch me unprepared:
There's always room for one more.
We will break our bread together
and share the salt of time upon our heads.
Because I have my courage up, and no one will notice
any change in my face.
The children will continue laughing
over the embroidered white tablecloth,
though I feel your eyes on me as I serve.
Swallowing grows difficult. My throat freezes.
Without protest, I will follow wherever you lead.
Cecilia C. Lee & Laura Higgins
The Literary Review, 36.3, 1993
WHAT TO DO IF SUDDENLY...
What to do if suddenly you discover you are lived in
And utterly engulfed by someone alien to you
Who bewilders your tongue with a different word.
From one place to another, he hauls a lamp
And seeks you in the day, and in the night he feels
With his eyes blinded by a sun of injustice.
You could do nothing but throw yourself into the turmoil,
Shout beneath the wawes, thrash the root
Of your soul with bamboo,
Crave mandrake,
Proclaim a wasteland for the rest of your life
And sleep for ever on the Isle of Wight.
Louis Bourne
THE HARD BREAD
To drain sleeplessness to the very last drop.
To flee with wide open arms into the open field.
To know the anguish from which my poems spring.
To tear off my dress with sorrow but not tears.
To gnaw on the hard bread of others' selfishness.
To drown in the chaos that floods me from within.
To flee the drama that every day is offered to me.
To fasten the lovelessness with a collar of burnt sugar.
To pierce my pin cushions with rusted needles.
To shred the hours that press down my temples.
To sink little by little with this borne weight.
To await the moment in which bitterness explodes.
Joanna Courteau
Poet & Critic, 8.2, 1987
BLINDMAN'S BLUFF
Left in this world, I fumble for its contours
without the cloth that bounds my eyes,
in the game I played as a child.
I grope, awkward, for words,
and I remake gestures, searching for some reason
to keep myself alive,
from sunrise to sunset.
I ask for light, not knowing that I do not need it,
that its rays do not reach into the dwelling of shadow.
I ask for bread and find rocks for my teeth.
From one corner to the other of this body, I am overrun
with bitterness, a viscous, tepid growing.
If I were to find a valley, there I would pitch my tent.
Cecilia C. Lee & Laura Higgins
The Literary Review, 36.3, 1993
THIS GAME
Give me a silk bow that will narrow my girth
And bind my waist with the neighbouring back
That's been gathering me for so many years.
My lifelong custom can tell me little
Of what, for better or worse, approaches
My body and grazes it or turns into me myself.
I propose this game: I'll give you something:
Whatever you like. And you give me the slow
Motion to see myself with my things nearby.
Let's stop the shadow of the sun in its dials,
The waters in their rivers. And, just for today,
May the graceful oriole hold back its flight.
Louis Bourne
Carnage, n. 6, 1992
CAFFÈ FLORIAN
We are strange heroes, cleaving the infinite.
The human portion unfurls on masts
with flags from Cyprus, Morea and Candia,
while beauty, a changing odalisque,
on the tender plush softened by the divans
shows us time's dimensions in the mirrors.
Louis Bourne
M.V.A. Selected Poems, 1987
RAIN
National Gallery, London.
In Trafalgar Square,
At about five o'clock I
saw a locomotive
arrive amidst the rain.
There are flashes crossing
the cadmium yellow and burnt siennas.
Turner has come back home.
Louis Bourne
M.V.A. Selected Poems, 1987
LIFEBOAT
Victoria and Albert, London.
There is always a nor'-wester
In the corner of the canvas where the sea breaks,
Forcing us to go inside ourselves
In search of life,
Though later the waves
Send back our remains against the quay.
Louis Bourne
M.V.A. Selected Poems, 1987
PAOLINA BORGHESE
Canova
Cut your eminent profile in the night
Now that the stag bellows in the garden so near,
And clear the laurel fence hugging
your denuded marble: there is no river
flooding your waist, no warm water.
Leap from the bed, let your diadem fall,
Flee to the meadow: Gesualdo di Venosa
echoes in his clavichord.
Perfection has the vocation of disorder.
Louis Bourne
M.V.A. Selected Poems, 1987
THE FLOOD
The storm put up in the sun's house
And its doors flew open
To a gust of wind blowing me barefoot
- And a girl - to the balcony where I let my feet,
Suspended, hang down.
Below was the gulley riverbed, its sand
Now covered with dirty water and some bodies. The cold
reached my balcony, and in the current
Weakened and swept along, a horse stared at me before sinking
With mother's image, a girl, in the broken pupils of his eyes.
Louis Bourne
Carnage, n.6, 1992
LA TABLE MISE
et une seule gorgée, la mort.
La table mise, et les sièges placés:
maintenant que nous ne t'attendions pas, tu m'arrives
sans que tu puisses pour autant me surprendre:
où nous sommes six à manger, on peut bien être sept,
et nous partageons le pain et le sel des heures
par-dessus nos têtes.
Car j'ai la force à présent et personne ne doit voir
aucun changement sur mon visage. Les rires des enfants
continueront par-dessus la blanche nappe brodée
bien que je sente tes yeux aux aguets pendant que je sers.
Avaler m'est difficile. Ma gorge est glacée.
Je partirai sans protester où tu me mènes.
Marcel Hennart
Poètes d'Espagne. Poésie du Silence, 1992
QUE FAIRE SI SOUDAIN...
Que faire si soudain tu découvres que tu es habitée,
de la tête aux pieds par quelqu'un qui t'est étranger,
et qui confond ta langue avec un verbe différent.
D'un côté et de l'autre, le jour il te cherche,
en traînant une lampe, et la nuit il sent
ses yeux aveuglés par un soleil d'injustice.
Que faire sinon te jeter dans le tumulte,
crier sous les vagues, secouer avec des bambous
la racine de ton corps,
désirer la mandragore,
proclamer ta sécheresse pour le restant de tes jours,
et dormir pour l'éternité sur l'île de Wight.
Claude de Frayssinet
LE PAIN DUR
Boire mon insomnie jusqu'à la dernière goutte.
Fuir à travers champs, les bras grands ouverts.
Savoir de quelle angoisse naissent mes poèmes.
Déchirer ma robe avec douleur et sans larmes.
Mordre le pain dur de l'egoïsme d'autrui.
Me noyer dans le tumulte qui assaille mes entrailles.
Abandonner le théâtre qui m'est offert au quotidien.
Accrocher mon désamour à un collier de givre.
Planter dans ma pelote des aiguilles rouillées.
Briser les heures qui me pèsent sur les tempes.
M'enfoncer peu à peu avec ce poids que l'on m'impose.
Attendre le moment où le fiel explosera.
Claude de Frayssinet
Poésie Espagnole (1945-1990), 1995
COLIN-MAILLARD
Abandonnée en ce monde, je tâte ses contours
sans foulard qui bande mes yeux, comme en ce jeu
appris en mon enfance. Maladroite, je palpe les mots
et reconstruis des gestes en quête d'une excitation
qui me maintienne en vie,
depuis le lever jusqu'au coucher du soleil.
Je demande de la lumière sans savoir
qu'elle ne m'est pas nécessaire,
car ses rayons ne parviennent où l'ombre habite.
Je demande du pain et dans ma bouche trouve des pierres.
D'un coin à l'autre de ce corps m'envahit l'amertume
de sa tiède et grandissante viscosité.
Si je m'étais trouvé une vallée, j'aurais dressé ma tente.
Marcel Hennart
Poètes d'Espagne. Poésie du Silence, 1992
CE JEU
Donne-moi un ruban de soie qui m'enserre
et noue ma taille avec mon dos voisin
qui, depuis tant d'années, me ratatine.
Mes habitudes de vie me renseignent bien peu
sur tout ce qui, en bien ou en mal, approche
mon corps et le frôle ou devient moi-même.
Je te propose ce jeu : je te donne une chose,
celle que tu voudras. Et toi, donne-moi la caméra
lente où je puisse me voir avec mes choses autour.
Immobilisons l'ombre du soleil en ses horloges,
l'eau en ses rivières. Et, pour cet aujourd'hui,
veuille le gentil loriot suspendre son vol.
Claude de Frayssinet
Poésie Espagnole (1945-1990), 1995
CAFFÈ FLORIAN
Héros étranges nous sommes qui fendons l'infini.
La taille humaine se déploie dans les mâts
aux bannières de Chypre, de Morée et de Candie,
tandis que la beauté, odalisque changeante,
sur la tendre peluche que les divans amollisent
nous montre dans les miroirs la dimension du temps.
Marcel Hennart
Poètes d'Espagne. Poésie du Silence, 1992
PLUIE
National Gallery, London.
À Trafalgar Square,
vers cinq heures j'ai vu arriver sous la pluie
une locomotive.
Des rafales balayent
le cadmium jaune et les ocres foncés.
Turner est revenu chez lui.
l
Gérard de Cortanze
Cent Ans de Littearture Espagnole, 1989
LIFE-BOAT
Victoria and Albert, London
Il est toujours une galerne
dans le pli de l'étoffe où la mer se brise,
qui nous contraint à nous enfoncer
dans la recherche de la vie,
même si plus tard les vagues
rejettent nos restes contre l'embarcadère.
Gérard de Cortanze
Cent Ans de Litterature Espagnole, 1989
PAOLINA BORGHESE
Canova
Fends dans la nuit ton illustre profil
maintenant que brame le cerf dans le jardin si proche,
sauve le cercle de laurier qui ceint
ton marbre dénudé: il n'est un fleuve
pour noyer ta ceinture, ni la chaleur d'une eau.
Saute du lit, tombe ton diadème,
fuis dans le pré: Gesualdo di Venosa
vibre en son clavecin.
Ce qui est parfait a vocation de désordre.
Marcel Hennart
D'une Espagne à l'autre, 1995.
LA CRUE
Dans la demeure du soleil s'engouffra l'orage
et les portes s'ouvrirent
à la rafale qui m'emporta, pieds nus,
- encore enfant - jusqu'au balcon où je laissais, sans appui,
pendre mes jambes.
Plus bas se creusait le lit du ravin, le sable
maintenant recouvert par l'eau sale et les corps, et le froid
remontait vers le balcon, puis au fil du courant,
entraîné, hors d'haleine, un cheval me fixa avant de s'enfoncer
avec l'image de ma mer, enfant, dans ses pupilles vaines.
Claude Esteban
Polyphonies, nº 13, 1991
©Louis Bourne
©Gérard de Cortanze
©Joanna Courteau
©Claude de Frayssinet
©Marcel Hennart
©Cecilia C. Lee & Laura Higgins